Formación de empresas
Si usted sigue firmando contratos a título personal, el contrato puede estar bien, pero el riesgo sigue siendo suyo. Formar una entidad primero significa que firma el negocio, no usted.
Contratos comerciales · Los Ángeles y el Valle de San Gabriel
Su negocio funciona a base de acuerdos. Yo me aseguro de que los que usted firma digan lo que usted cree que dicen, y de que lo protejan cuando hace falta.
Para quién es esto
Usted conoce el momento: el contrato más importante de su año llega a su correo, y a medianoche usted lo está leyendo sin entender la mitad. O su negocio ha funcionado a base de acuerdos de palabra y plantillas bajadas de internet, y eso empieza a parecer más suerte que otra cosa. O un cliente le acaba de mandar "su contrato estándar" y usted quisiera saber qué está aceptando en realidad. Creativos que licencian su obra, negocios de servicios que firman con clientes más grandes, dueños que contratan a su primer contratista: en esos acuerdos me enfoco.
Trabajo con negocios en todo el condado de Los Ángeles y el Valle de San Gabriel, en español o en inglés, y todo lo que le devuelvo viene con una explicación en lenguaje claro, no solo con anotaciones legales.
Qué hago
Contratos de servicios y consultoría, contratos marco (MSA) y órdenes de trabajo (SOW), contratos con proveedores y clientes, acuerdos de confidencialidad (NDA), contratos con contratistas independientes y licencias, todos escritos para su negocio y en un lenguaje que sus clientes puedan leer.
Antes de que firme, le digo qué hace realmente el contrato, dónde está el riesgo y qué términos vale la pena negociar. Recibe el documento con mis anotaciones y un memo que puede usar, no un muro de comentarios.
Tras bambalinas o directamente con la otra parte: usted decide, según el trato y la relación que quiera conservar.
Términos de servicio y los documentos de cara al cliente que manejan datos personales, con el respaldo de la certificación de privacidad CIPP/US.
Cómo funciona
Mándeme el contrato (o cuénteme qué necesita que redacte) y qué se supone que debe lograr el trato.
Le doy un precio fijo y un plazo antes de comenzar cualquier trabajo.
Usted recibe el documento más un memo en lenguaje claro: qué hace, qué cambié y por qué.
Cerramos los términos finales, conmigo en la mesa o tras bambalinas, y usted firma sabiendo exactamente qué está firmando.
Precios
Usted siempre sabrá el precio antes de que yo empiece. La mayoría de los proyectos de contratos (una revisión, un acuerdo de confidencialidad, un contrato de servicios) son de tarifa fija: después de una conversación breve sobre lo que realmente necesita, le cotizo un precio fijo y lo acordamos por escrito antes de comenzar.
Cuando un asunto es realmente impredecible, como una negociación larga con muchas rondas, se lo diré desde el principio y acordaremos cómo se facturará. En cualquier caso: sin sorpresas.
Preguntas frecuentes
Sí. Usted recibe dos cosas: una copia del contrato con mis anotaciones y un memo breve en lenguaje claro que le dice qué hace realmente el contrato, dónde está el riesgo y qué términos vale la pena negociar (y cuáles no valen la pelea). Usted entenderá su propio trato; de eso se trata.
No es malo, pero tampoco es neutral. Un contrato estándar es estándar para quien lo escribió, lo que significa que está hecho para protegerlos a ellos. Eso es normal y esperado. Lo que importa es saber cuáles de sus términos realmente lo afectan a usted y cuáles vale la pena cambiar. La mayoría de los contratos "estándar" tienen un puñado de cláusulas que ameritan conversación, y la mayoría de las contrapartes ya esperan que se les pida algo.
Para un acuerdo mutuo de rutina entre negocios explorando un trato, muchas veces basta con una revisión rápida, y le diré cuando ese sea el caso. Los que merecen atención de verdad son los que van más allá de la confidencialidad: cláusulas de no solicitación de clientes o empleados (non-solicit), cesiones de propiedad intelectual u obligaciones de una sola vía escondidas en un documento de apariencia familiar. Una lectura cuidadosa casi siempre detecta las tres.
La mayoría de las revisiones de un solo contrato están listas en unos días hábiles, y le daré el plazo real cuando le cotice el precio. Si tiene una fecha límite real (una firma, una oferta que vence), dígamelo desde el principio y nos organizamos en función de ella.
Cualquiera de las dos. Algunos clientes quieren que yo trate directamente con la otra parte. Otros prefieren mantener la relación de negocios directa y que yo asesore tras bambalinas: qué pedir, qué ceder, cuál es el plan B. Ambas funcionan. Elegimos según el trato y la relación que usted quiera conservar después.
Una revisión le dice qué dice el contrato y dónde están los riesgos, lo suficiente para decidir si seguir adelante y cómo. Un redline (el contrato con los cambios propuestos marcados) va un paso más allá: ediciones concretas, listas para mandarse a la otra parte. Cuando definamos el proyecto le recomendaré cuál de los dos necesita la situación, para que no pague por más de lo que necesita.
Normalmente sí, y me da gusto que lo pregunte. La extensión no es protección; la claridad sí. Un contrato que sus clientes pueden leer sin llamar a su propio abogado cierra tratos más rápido, se firma con menos fricción y causa menos disputas, porque todos entendieron realmente lo que aceptaron.
Siguiente paso
Envíemelo, o cuénteme qué necesita que redacte. Recibirá una cotización fija, un plazo y respuestas en lenguaje claro. ¿No sabe ni qué es el documento? Para eso es la primera conversación.